Mostrando entradas con la etiqueta Los reflejos del yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los reflejos del yo. Mostrar todas las entradas

Realidad basura

Vivo la realidad, la dimensión de la belleza, del amor, del buen hacer, del buen vivir,  de la magia del poder de mi espíritu que con su amor y su inteligencia conquista el tiempo y traen cascadas de bendiciones para ti.

Esta cascada eventualmente erosionará la piedra de la realidad basura que, ante toda la belleza, contrasta. No solo son las millones de toneladas de basura plástica que están ahí enfrente de ti, afuera de tu casa, por la calle, tapando ríos y llenando mares; sino la basura de alimentación, educación, conocimiento, formas de entretenimento y vías del placer, que nos ofrecen. 

Cuál es el sentido profundo de los ídolos


Pocos o ninguno, ningún ídolo, estatuilla, duró la prueba del paso del tiempo sobre el altar. Eventualmente lo quemaron, rompieron, sacaron, enterraron o abandonaron. A alguien foráneo, no le pareció su existencia. Pero no es de extrañarse, las tumbas, el descanso, tampoco es respetado. Si muy antiguo es tu reposo, es objeto de saqueo e investigación arqueológica.

Tanto la ciencia como la religión, nos quieren dar a entender que la idolatría está mal, que adorar una figura, una representación, una esencia, un elemento, un dios (en el caso de la religión, uno que no sea el suyo), está mal.

Vida

Dedicado a mi hija Vida, en la víspera del día más feliz de mi vida, nueve años después.

Los seres humanos somos un eslabón fundamental en la cadena de la vida. Consagramos, interpretamos, significamos y arrojamos luz sobre toda la creación.

Es nuestra naturaleza prever el devenir. Recordamos y escribimos el pasado con lo que encendemos la hoguera que nos ayuda a ver en la oscuridad del futuro.

De esa manera forjamos la creación, y ése mismo poder nos permite destruirla. La luz de la mente nos ciega, haciéndonos vivir en función de lo que creemos debería y deberá ser el mañana.

Es así que no sabemos si en el mañana existiremos, si nuestra incapacidad de vivir en el presente nos quitará el futuro. No sabemos, si nuestros hijos lo tendrán.

Ésa es la oscuridad que se cierne en el presente. La narrativa no se trata de si se perderá la humanidad, o la vida, en un futuro. Algunos viven para anunciar un destino fatal. otros viven intentando escapar del único planeta que sabemos alberga vida, creyendo que se puede sembrar en la infertilidad de marte.

No se trata del mañana, pues ignoramos que la tierra se puede sanar, corregir, equilibrar y dirigir hacia donde siempre, hacia la vida. No se trata de adivinar cómo lo hará, o si podrá, o si podremos sobrevivir a nuestro propio apocalipsis.

La vida se trata del ahora, de la madre que ignoras, del animal que crees es inferior, del prójimo que pasa hambre, de los miles que mueren, de las especies que se extinguen, de los mares de sangre y ríos de lágrimas, de los árboles que nos sostienen y que quitamos como si la vida nos estorbara. La vida se trata de actuar por los que están ahora, por ti, por tu propia salud, por tu propia felicidad.

La muerte son la comodidad, los malos hábitos y los vicios, que nos impiden escapar de la cárcel de un mundo en sufrimiento. Preservar la vida es querer sanar, de tanta soledad, de tanto abandono, de tanta carencia de vida y de sentido.

Tendremos más luz y fuerza en el presente, cuando dejemos de mirar hacia el mañana y esperar con miedo el destino; la tendremos para vencer los malos hábitos y para romper las barreras que nos separan, que me impiden amarte a ti, porque eres un/a desconocido/a.



Comienza a amanecer

Spiral Genesis de Mark Henson
Spiral Genesis de Mark Henson
La gran noche ha terminado
el tiempo del nagual ha terminado
el tiempo de dios ha terminado.
Comienza el nuevo día
con el amor
la sabiduría
de los naguales
y los dioses
de ella y el
de el y ella.

Los tiempos del amor han regresado
de la dualidad en el amor,
de la unidad en la dualidad,
ya no habrá sabiduría en la soledad
ya no habrá aprendizaje en el dolor
porque si lo hubiera, no hubiéramos aprendido de él
porque sí habrá sabiduría
en la compañía
del amor eterno