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La era de la estupidez

La estupidez es peor que el mal, es la elección voluntaria de la ignorancia para beneficio instantáneo y en detrimento de cualquier posteridad. Como fenómeno más destructivo que el propio mal, se ha metastatizado en un sistema que carcome a morir todo aquello que está vivo en este planeta.

Ejemplos son todos, pero veamos el siguiente. La tecnolatría nos trajo aparentes ventajas como la capacidad de poder reunir en cuestión de días "firmas" o acuerdos desde huellas digitales para causas específicas. La tecnología permite agilizar ese proceso de manera que millones de personas alrededor del mundo puedan ponerse de acuerdo dentro de un breve periodo de tiempo en una petición que les parezca urgente o, al menos, demostrar el estar de acuerdo.

Con esta metodología se ha logrado, con limitaciones, cancelar o detener proyectos que fueran dañinos para el medio ambiente y otras tantas formas en que el demostrar que una cantidad suficiente de personas apoya la petición. No es la única palanca, pero sirve de gran peso moral para lograr objetivos.

Pensar que este mecanismo se usara para detener las guerras y la continuidad de un modelo civilizatorio tecnofascista —en donde cada vez más personas están peor y más territorios están deteriorados, contaminados o destruidos, a cambio de que unos pocos tengan más poder totalitario—. Podría hacerse una campaña así, pedir que se detenga el saqueo sistémico por parte de los oligarcas, empecemos con quien quieran, pero no.

Resulta que la petición más grande en la historia de las peticiones es que Argentina sea expulsado de los mundiales. Algo que es completamente intrascendente y que raya en el ridículo extremo de la estupidez. Es un excelente ejemplo del poder de control mediático y mental, que se nutre de la extrema estupidez que el mismo sistema, para funcionar, ha producido. Seguro tienes título de ello.

Realidad basura

Vivo la realidad, la dimensión de la belleza, del amor, del buen hacer, del buen vivir,  de la magia del poder de mi espíritu que con su amor y su inteligencia conquista el tiempo y traen cascadas de bendiciones para ti.

Esta cascada eventualmente erosionará la piedra de la realidad basura que, ante toda la belleza, contrasta. No solo son las millones de toneladas de basura plástica que están ahí enfrente de ti, afuera de tu casa, por la calle, tapando ríos y llenando mares; sino la basura de alimentación, educación, conocimiento, formas de entretenimento y vías del placer, que nos ofrecen. 

Bestia


Gran parte de la tierra somos nosotros, las bestias. Sí, la madre masa viva, la piel de nuestra madre, es la tierra, el hummus, el humano, humilde, con humor, húmedo, hundido en su profundidad.

Somos los animales, todos juntos, y las plantas, la masa de nuestra madre viva; inseparables, imprescindibles, colaborando todos para el bienestar del todo.

Salvo que, ésa vida, ése mundo, el de la vida, se le ha robado hoy a la mayoría de los seres humanos. Se les ha secuestrado e internado en celdas —ciudades de destrucción y opresión —que les filtran y extraen de la posibilidad de percibir y por lo tanto de vivir en esa realidad.

Sanar la relacionalidad o perpetuar la violencia. El parteaguas histórico que pone fin a una guerra y da inicio a una humanidad de paz.


El sistema de dominación se basa en un principio que le podríamos asignar una naturaleza de género masculino –única razón por la cual se le podría categorizar como patriarcal– que es aquella de acción, producción, expansión y crecimiento. Se vuelve nociva, desequilibrada y por lo tanto patriarcal al no contemplar su equilibrante contraparte femenina de reposo, espacio de reproducción y de reposición. Al no incluir el complemento generativo, se convierte en algo estéril, ocioso, destructivo, vil y obsoleto. Sin presente y sin futuro, la sociedad moderna no cumple función alguna que la de obligarnos a retornar al balance.

Esto significa que por principio el sistema no contempla tregua en su expansión absorbente y destructiva. Ingenuamente los que le habitan y sufren, creen, por principio de vida, que sí, que hay balance, que habrá tregua, que la paz llegará y que el sistema se equilibra por si solo, que es natural, que es parte de nuestro desarrollo ontogénico.

Quienes viven en simulada paz y sin contemplar y proponerse la más radical de las transformaciones personales y sociales de la historia de la humanidad se equivocan y viven proactivamente los roles de víctimas de la sistematizada auto-anulación, la negación de su ontogenia, su entelequia, su propósito existencial y su papel como seres vivos. No saben que en su propia formación biológica está el instinto de superar ésta guerra, una guerra que sí está, y que sí debe terminar y es responsabilidad nuestra.

La cárcel del espíritu, la mente y el cuerpo


Vivimos cada vez más y más reducidos y confinados a un pequeño espacio. Se está acercando el momento en que nuestra mente entera pueda ser descargada y guardada en un pequeño disco duro. Nuestras auras viven atrapadas entre cables, tubos, materiales imperecederos y microondas intensas.

Nuestros cuerpos viven el embate diario de químicos y contaminantes que ponen en los cosméticos, prendas, objetos y alimentos industriales. Nuestra mente vive la toxicidad de agua desestructurada y maldecida. Muchos esclavos terminan en  los calabozos de tortura y mueren antes por dejarse caer en las manos y las creencias de los malpracticantes de la medicina química-industrial.

Hagamos de la tierra una casa dónde quedarnos, la parálisis que nos vio nacer


Somos rehenes de la narrativa hollywoodense que naturaliza y exagera la violencia en la historia como un único horizonte de pasado; donde las naciones, reinos y países se invadían mutuamente unas a otras; así, la defensa y las armas se hicieron justas y necesarias en la legitimación del vencedor donde el gandaya, el psicópata, el gañán, el mentiroso, se salía con la suya y legitimaba su superioridad natural histórica en la carrera de adaptación de las especies.

Se nos hizo aceptar como válido que una cultura por superior lograba establecer una dominación sobre la otra y sin darnos cuenta ésta se volvió nuestra realidad, haciéndonos los sometidos por un lado, pero los orgullosos portadores de la cultura moderna superior por el otro. La dominación encontró un sinfín de formas de institucionalizarse para luego ir mutando a través de los siglos hasta nuestros días. La psicosis y la pérdida de humanidad llegó a tal grado que nos ha creado un único horizonte de futuro de ciencia ficción en donde vivimos dominados por máquinas, tecnología y nuestra supuesta meta como "especie" son los viajes interplanetarios y tener cochecitos voladores.

El humanismo y la consciencia quedaron secuestrados porque impedían que continuara el desarrollo de un materialismo tecnócrata y tecnológico que con sus excreciones de tóxicos, muerte y sufrimiento inconmensurables nos insensibilizó al grado de asumirlo como natural, una realidad que ya vivimos donde por olvido, extinción y genocidio se perdió todo contacto con lo real, con lo vivo, con la madre tierra y con nuestra verdadera naturaleza.

Movimiento por el Buen Vivir


La coyuntura boliviana en el presente favorece el surgimiento de un nuevo modelo civilizatorio de relevancia planetaria. Todos tenemos que ver más allá de nuestras familias inmediatas, nuestros regionalismos, nacionalismos y pensar en nuestra madre tierra, en nuestro planeta, en nuestro futuro y el futuro de las generaciones humanas, animales y de todos los seres vivos.

El modelo civilizatorio del buen vivir ha existido desde siempre, y ha sido invisibilizado por las políticas practicadas que disfrazadas de ideologías modernas como derecha e izquierda, defienden intereses sectarios y a las diferentes mafias de poder y económicas que aún nos dominan voluntaria e involuntariamente.